En muchas ciudades españolas, el menú del día ha dejado de ser ese recurso “barato y apañado” que cuadraba con casi cualquier presupuesto de dietas.
Una noticia reciente de TV3 ilustra la subida de precio del medio del menú en Barcelona:
The fact 📊
De media, el precio del menú en Barcelona es de 15 euros. Después de la pandemia, el precio ha subido un 30%. En comparación con hace cinco años, el precio ha aumentado de 11-12 euros a los actuales 15-16 euros. Según el IPC de octubre publicado por el INE, los precios de los restaurantes han subido un 4% en el último año.
Para una empresa que envía a un empleado 20 días al mes a comer de menú, el gasto en almuerzos puede irse fácilmente por encima de los 300 euros mensuales. Si añadimos desayunos y cenas, el impacto sobre cualquier presupuesto de viaje es mayor.
En este escenario, cada vez más travel managers y agencias de viajes optan por apartamentos con servicios , que incluyen cocina , como alternativa a los hoteles en estancias medias y largas.
Nuevas preferencias del viajero corporativo Mientras los precios suben, las preferencias de quienes viajan por trabajo también cambian.
Entrevistas recientes al equipo de Apartool subrayan el deseo de los viajeros de larga estancia de “sentirse como en casa”. Es cada vez más habitual priorizar:
Espacios para trabajar en el alojamiento. Lugares de descanso más parecidos a un hogar. Entornos que faciliten las rutinas deportivas. Cocinas equipadas para seguir dietas personales y específicas. Los apartamentos con servicios responden a esa demanda. Ofrecen buena conexión a internet y salón como en cualquier hogar. Muchos edificios cuentan con zonas comunes o incluso gimnasio . Y, sobre todo, tienen siempre una cocina equipada . Además, suelen incluir limpieza semanal , lo que facilita el día a día de los desplazados.
Para las empresas esto ya no es solo una cuestión de comodidad, sino de atracción y retención del talento que viaja de forma recurrente.
Control del gasto en dietas En un viaje con estancia en hotel, lo habitual es que el trabajador desayune en el propio alojamiento pero coma de menú del día y cene, de nuevo, fuera. Dos tickets diarios de restauración , multiplicados por días y por personas, hacen que el coste del viaje aumente exponencialmente.
En un serviced apartment , ese patrón cambia. Así lucen las comidas del día de un empleado con cocina de su alojamiento:
Desayuno : en el apartamento o la oficina.Comida: combinación flexible de menús del día, platos cocinados en casa y opciones “para llevar” o delivery .Cena : elaboración sencilla en el apartamento o comida preparada de supermercado.Caso práctico Calculemos el ahorro en dietas para 10 trabajadores desplazados a Barcelona durante cuatro semanas:
Concepto
Hotel
Apartamento con servicios
Comidas diarias
Menú: 155€
Menú: 155€
Cena diaria
Menú: 200€
Compra semanal: 450€ / 7 días = 65€/día
Total por 4 semanas
9,940€
6,140€
El ahorro total para el equipo durante su estancia es de 3.800 € (más de un 38 %).
Más allá del ahorro: salud, productividad y sostenibilidad Comer sano en viajes de trabajo repercute en la energía, la concentración y el bienestar general de los empleados. Tener cocina facilita seguir pautas dietéticas propias (desde comer más verdura hasta respetar preferencias alimentarias) y evitar excesos de sal, grasas o azúcar habituales en la restauración diaria.
Además, sentirse “en casa” contribuye a un mejor descanso , algo especialmente relevante en proyectos largos o relocalizaciones temporales. La combinación de espacio para trabajar, luz natural y posibilidad de cocinar refuerza la sensación de control sobre el entorno, lo que se traduce en mayor productividad .
En clave de sostenibilidad , la posibilidad de comprar a granel, cocinar y almacenar comida reduce el desperdicio alimentario y los envases de un solo uso asociados al delivery o la restauración. Cada pequeña mejora suma a los objetivos ESG que muchas compañías ya están midiendo.
Las políticas de gastos están pensadas para hoteles Aquí aparece el desajuste. Muchísimas políticas siguen estructuradas sobre el supuesto de que la persona se aloja en un hotel sin cocina y comerá siempre fuera, con importes cerrados por comida o dietas diarias .
Este enfoque puede funcionar para viajes cortos, pero es deficiente cuando una parte significativa de los viajeros se aloja en apartamentos con servicios porque:
No prevé el reembolso de compras hechas en el supermercado. Infla innecesariamente las dietas si los empleados hacen comidas en casa. Desconecta a los trabajadores de sus objetivos de bienestar y salud. Cómo actualizar las políticas Tomando como referencia la experiencia de los clientes de Apartool , existen varias líneas claras de acción:
1. Diferenciar entre hotel y apartamento Es útil especificar qué cambia según el tipo de alojamiento :
Establecer dietas distintas para estancias en hotel y en apartamentos corporativos. En el caso de apartamentos con cocina, asumir que al menos una comida al día puede hacerse en casa. Definir qué gastos de supermercado son reembolsables y cuáles no. 2. Revisar importes máximos por comida Aquí el objetivo es que el presupuesto refleje mejor el comportamiento real:
Ajustar el importe de la comida principal al nivel de precios del destino . Reducir ligeramente el total diario, partiendo de la hipótesis de que no todas las comidas serán en restaurante. 3. Integrar criterios de bienestar La política de dietas puede ser también una palanca de employer branding :
Incluir una mención explícita sobre el objetivo de favorecer opciones de alimentación equilibradas. Permitir que el viajero escoja entre restaurante y supermercado dentro de un marco de gasto. Comunicar la política como un beneficio, no solo como una norma. En un contexto donde el menú del día sigue subiendo y la restauración se encarece año tras año, incorporar los apartamentos con servicios de Apartool a la estrategia de movilidad y actualizar las políticas de dietas es una estrategia para ahorrar , sí. Pero también para cuidar a las personas y modernizar la gestión de los viajes de trabajo.